Vamos con otro artículo de metodología aplicada a SQL Server. Hoy toca una metodología menos conocida pero para mi de gran valor, LEAN. Lean es la palabra mágica que hace que cualquier presentación aburrida parezca una revolución. Hay quien piensa que Lean consiste en ponerse una camiseta con el logo de Toyota (precursores de esta metodología) y hablar de “mejora continua” sin decir nada concreto. Pero aquí no venimos a vender humo ni a repetir mantras vacíos. Aquí hablamos de cómo aplicar Lean en serio a nuestro trabajo como DBAs. Sin PowerPoints. Sin pegatinas. Y, sobre todo, sin tragarnos otro cursillo que acaba recomendando reuniones diarias de 15 minutos para no hacer nada nuevo.
Porque sí, los principios de Lean se pueden aplicar, y deben aplicarse, a la administración de bases de datos. Y no hablamos de crear un Value Stream Map con forma de sushi. Hablamos de identificar lo que no aporta valor a nuestros sistemas, a nuestros usuarios o a nuestra paz mental. De dejar de hacer tareas inútiles solo porque “siempre se han hecho así”. De eliminar el desperdicio, y hacerlo con método.
El “desperdicio” en el mundo real de un DBA
En Lean, la palabra clave es waste. Desperdicio. Actividades que consumen tiempo, recursos o esfuerzo y no generan valor. Y en nuestro día a día, eso abunda.
¿Ejemplos? Te doy algunos, pero seguro que te suenan demasiado: backups completos diarios de bases de datos que no han cambiado en una semana, scripts de mantenimiento que indexan sin sentido aunque la fragmentación no supere el 5%, checks automáticos que revisan tablas ya desactivadas o de sistemas obsoletos, informes que se generan cada madrugada y van directos a una carpeta compartida… donde nadie entra desde 2019 o jobs heredados con nombres como job1, job2, no_borrar, PRUEBA, nuevo2_FINAL.sql.
Eso es desperdicio. En todos los sabores posibles. Y lo peor: lo hemos normalizado. Hacemos backups duplicados “por si acaso”. Aceptamos tareas inútiles como “proceso estándar”. Nos aferramos a jobs zombis porque “nadie sabe si siguen siendo importantes”.
Lean propone lo contrario: identificar, reducir y eliminar lo que no aporta valor. Y no, eso no significa automatizarlo todo o borrarlo a lo loco. Significa mirarlo de frente y preguntarse: “¿Esto sirve para algo? ¿Alguien lo necesita? ¿Tiene impacto?”.
Cómo detectar el desperdicio sin parecer el saboteador oficial
Eliminar tareas inútiles es fácil. Hacerlo sin que te acusen de sabotaje o de romper el sistema, no tanto. Porque muchos de estos desperdicios vienen envueltos en la bandera del “mejor prevenir que curar” o del “esto siempre ha estado así”.
La clave está en aplicar los principios de Lean sin ir con la motosierra. Hay que actuar con estrategia.
Primero: identifica lo inútil con datos. No digas “este job es una chorrada”. Di: “Este job tarda 45 minutos, genera 0 filas y no ha dado una alerta útil en 18 meses”. Luego, muestra el coste: CPU, disco, tiempo, mantenimiento. Y plantea la pregunta correcta: “¿Qué pasa si lo quitamos?”. Si la respuesta es “nada”, ya tienes vía libre. Si la respuesta es “ni idea”, entonces hay que hacer una revisión seria.
Segundo: prioriza por impacto. No empieces por el informe de marketing que solo ocupa 5 MB. Empieza por la base de datos duplicada que se respalda a diario con 500 GB inútiles. Eliminar lo pequeño está bien, pero eliminar lo grande se nota.
Tercero: documenta todo lo que limpias. Sí, sabemos que nadie lee los tickets, pero si en dos meses alguien te pregunta “qué pasó con el job que hacía el backup de la base de pruebas de 2017”, necesitas tener una traza clara. Borrarlo sin dejar rastro es receta para el desastre (y para que te culpen de todo lo que falle después, aunque no tenga nada que ver).
Y cuarto: no esperes permiso para mejorar. Pide permiso para probar, no para pensar. En Lean, la mejora continua no se hace en reuniones. Se hace observando el sistema y actuando con criterio.
Lo que Lean puede enseñarnos (sin que nos convirtamos en coaches de LinkedIn)
En esencia, Lean te invita a mirar tus procesos con una pregunta clara: ¿Esto aporta valor? Y si la respuesta es no, entonces no debería existir.
Como DBAs, eso significa:
- Analizar el uso real de las tareas programadas. ¿Se consultan? ¿Se consumen?
- Medir el retorno del mantenimiento. ¿Indexar cada noche mejora algo? ¿Detectar fragmentación mínima vale la pena?
- Revisar scripts heredados. ¿Siguen siendo necesarios? ¿Tienen un propósito actual?
- Validar backups. ¿Se pueden restaurar? ¿Se necesitan todos? ¿Con qué frecuencia?
Y sí, a veces eliminar un backup inútil es más útil que implementar otro monitor de backups. A veces evitar una ejecución innecesaria es más valioso que documentarla. Lean no va de “hacer más cosas mejor”. Va de hacer menos cosas inútiles.
¿Lean sin post-its? Sí, gracias
Si algo nos enseña Lean es que mejorar un sistema no siempre requiere grandes cambios. A veces solo hace falta dejar de hacer lo innecesario. Y eso, en el mundo de un DBA, es un superpoder.
No necesitamos mapas de valor ni ceremonias de reflexión semanal. Solo necesitamos aplicar sentido común técnico y tener el coraje de cuestionar lo establecido. Porque mantener jobs inútiles por costumbre no es precaución. Es ruido.
Así que sí, aplica Lean. Pero hazlo como lo haría un DBA: con logs, con datos, con impacto medible. Sin tanto adorno. Y si de paso te quitas unas cuantas tareas absurdas de encima, mejor aún.
Si tenéis alguna duda o sugerencia, podéis dejarla en Twitter, por mail o dejarnos un mensaje en los comentarios. Y recuerda que también tenemos un grupo de Telegram y un canal de YouTube a los que te puede unir. ¡Hasta la próxima!

